Despedido por sexo

 

Despedido por sexo

Sola en casa, mi marido de viaje, frustrada, nerviosa y con unas terribles  ganas de sexo, desnuda,  excitada  y sabiendo que volverme a masturbar me dejaría peor. Necesitaba que me follasen, que acariciaran cada poro de mi piel y llenaran de leche todos mis agujeritos. Llamé a un amigo para que viniese a darle a mi cuerpo todo lo que pedía, pero no lo pude localizar. Le envié un whatsapp diciéndole que estaba cachonda perdida, pero no tuve respuesta.

Me vestí rápidamente con lo primero que encontré. Me enfundé unos apretados shorts de licra sin nada debajo y me puse una camiseta. Me calcé unas veraniegas sandalias de tiras con tacón medio de aguja y tomé un pequeño y precioso bolso con las llaves, documentación y móvil.

Salí de casa, decidí  ir al centro caminando, intentado evadir de mi mente los pensamientos excitantes que tenia, tal vez algunas compras me aplacaran. Pero no, no había manera de quitar de mis pensamientos el ser poseída por un hombre y que saciara mi hambre sexual. Cada vez que me cruzaba con un hombre y sentía su perfume, me excitaba más. Los roces hacían que mis pezones se endurecieran cada vez más, deseando que los mordisqueasen.

Llegué al centro  y entré en una primera tienda. Una zapatería, enseguida me atendió una dependienta. Me probé unos zapatos, quería distraerme, pero no lo estaba consiguiendo.  En esos momentos empecé a desear a esa dependienta y decidí marcharme. Volví a llamar a mi amigo y no me daba señal, volviendo a dejarle un mensaje escrito. Visité varias tiendas de ropa. Todas eran dependientas, no encontraba un dependiente y a poder ser atractivo, así que decidí acercarme a una tienda de deporte. Entré y me paseé observando qué ropa podía excitar a un dependiente. Tomé unas mallas una talla menor a la mía y unos sujetadores que más que deportivos parecían de lencería fina. Me dirijí al dependiente que más me agradaba y le pedí ayuda. “¿Los vestidores? Me ayuda?”… El todo caballero me acompañó a los vestidores donde le pedí que no se marchase. Dejé una ligera grieta en el vestidor para que él pudiera ver cómo me cambiaba y así lo hizo. El se empezaba a excitar a la vez que el olor de mis flojos aumentaban por mi excitación . Salí con la ropa que me estaba probando puesta y le dije a ver como me veía. Me quedaba pequeña, algo provocado por mi misma y él,  todo profesional me lo hizo saber. Lo mandé a por una talla más y esperé a que llegase para hacerle saber, que no podía quitarme la malla por mi sola, sin llegar a romperla y entró en mi vestidor para ayudarme, saltándose las normas de la empresa. Una vez dentro, agarró la malla por la goma y tiró lentamente hacia abajo, mientras flexionaba sus piernas acompañando la malla. Yo estaba sin ropa interior y salió a la luz mi sexo húmedo a la altura de sus ojos. “Si lo quieres es todo tuyo”, fueron las últimas palabras que le dije antes de ver como sin duda alguna, su lengua acariciaba mi sexo. Él, tan excitado como yo, se levantó y comenzó a besarme a la vez que acariciaba mis pechos, pellizcando los pezones con sus dedos cuando su enorme polla entró en mi. Empezó a follarme con fuerza y  sin piedad, como si nos encontrásemos en casa los dos solos. El escándalo que estábamos montando no pudo pasar desapercibido, cuando una mujer madura, llamó al encargado. Se acercó, corrió la cortina del cambiador y nos pilló mientras yo le comía la polla instantes antes de su orgasmo. Nos mandó vestir y abandonar lo antes posible el local.

El atractivo dependiente salió pocos minutos después mía, con la modificación de su contrato. DESPEDIDO. De este modo puede saciar mi hambre sexual en ausencia de mi marido.

Escorts2000

 

 

 

Sin Comentarios... ¡Escribe Uno!

Sé el primero en unirte a esta conversación.

¡Danos Tu Opinión!

  • (No será publicado)