Fetiche con mi esposa en Sevilla

Fetiche con mi esposa

Soy un hombre con  varios fetiche, pero hay uno en particular que me la pone como un roble, y son los pies. Sí, tengo un fetiche con los pies. Hace unas semanas mi mujer me cogió por sorpresa cuando estaba oliendo y lamiendo sus tangas sucias, era algo que hacía desde hace bastante tiempo y tenía miedo de que descubriera este fetiche con mi esposa que tengo. Es algo que me pone caliente y no puedo evitar, mi pasión por esa ropa  interior sucia y por sus aromas más íntimos me pone muy caliente.En aquel momento fue una situación muy vergonzosa pues mi esposa no conocía esta faceta mía, esta otra cara de nuestra relación. Lo curioso del asunto es que llevo haciéndolo  durante los 10 años de casados que llevamos, por otro lado me siento aliviado porque creo que esto puede mejorar nuestra actividad sexual mucho más.
La mayor parte de nuestra intimidad era un poco aburrida, nuestra rutina se basaba básicamente en ir al lío y ya no más, era simplemente meterle la polla en su coño, acabar y ya está. Desde que descubrió esta nueva faceta en mí, todo en nosotros comenzó a cambiar y empezamos a explorar un poco más nuestra propia sexualidad (pues antes de eso llevábamos ya casi 2 meses sin follar). Más de una vez tuve que irme a follar con una escort en sevilla, también durante mis viajes de negocios a Mallorca me follé a una escort universitaria, pero no es lo mismo… Las escorts sevilla pueden ser bien fogosas, he cumplido muchas fantasías y uno que otro fetiche con algunas de esas escorts sevilla, pero amo a mi mujer y me gustaría tener un poco más de intimidad con ella. Pero en ese momento parecía que la llama se había apagado.
Para su cumpleaños decidí regalarle unas vacaciones en en un bonito hotel en Mallorca; era una especie de viaje romántico lo que yo tenía en mente. A pesar de que era un fin de semana para su disfrute, me costó un montón lograr convencerla de irnos desde Sevilla a Mallorca, para pasar su cumpleaños.  Al fin habíamos llegado y estuvimos haciendo turismo durante toda la mañana del viernes. Yo estaba cansado, pero no lo suficiente como para dejar de follar a mi mujer y no veía el momento de llegar al hotel a follar.
Fetiche con mi esposa en Sevilla - Escort en Escorts2000
Al llegar a la habitación del hotel mi mujer se tumbó en la cama diciendo que quería echarse a dormir, estaba muy cansada por el viaje y la caminata que había hecho durante el día. Aun así le insistí para que folláramos, puesto que llevábamos tiempo sin hacerlo. Si no follábamos iba a llamar a la primera agencia de escorts mallorca que encontrara. Me tenía hasta los cojones de sus excusas. Mi mujer llevaba un vestido negro, medias negras y zapatos de tacón alto, se veía realmente provocadora, además el vestido marcaba todas sus curvas..
Me desnudé y me acerqué a ella para quitarle los zapatos, comencé acariciando sus piernas suavemente para llegar a sus pies, el morbo que me daba tocarlos era impresionante, era uno de mis fetiches más intensos. Sólo pensaba en darle un masaje de esos que le encantan y le excitan, poco a poco fui bajando hasta llegar a sus pies. Estaban sudados y tenían un poco de olor pero eso era lo que más me gustaba, ese olor, el sudor… Yo sólo pensaba en pasar mi lengua entre sus dedos, así que eso fue lo siguiente que hice; le cogí el pie y comencé a lamer entre tus dedos, chupárselos, y darle besos… llegados a este punto, ya tenía la polla erecta.
-Ya se lo que haces, ¿te gustan mis pies sucios?
-Eres un guarro, tengo un marido guarro.
-Pues veo que también te gustan los olores… Deberías oler mi coño y lamer mi culo después de haber ido al baño, guarro.
El sabor de sus pies sabor era salado y su aroma era fuerte, mi mujer comenzó a darme órdenes. Me decía que se los dejara limpios, que me los chupara completos, sus palabras me ponían loco, además ella también se había excitado con todo lo que estaba haciendo, su cara dibujaba una sonrisa de placer, así que pensé que era el momento de follarla.
Pero una vez más  me equivoqué, ella sólo quería verme siendo su sumiso, quería que me arrastrara ante ella  e hiciera lo que me pedía.
-Muy bien cielo, ahora estoy muy cansada. Será mejor que me acueste a dormir.
-Pero me dejarás así? – Le dije yo enfadado ya con la polla erecta.
Ella dibujó una sonrisa en su rostro y me dijo en un tono bastante alto:
-Ha sido suficiente por hoy, mañana seguiré jugando. Ven a dormir.
 No pude aguantar las ganas, estaba muy excitado, así que me fui al lavado y me masturbé con el recuerdo del olor a sus pies.
Me fui a dormir hasta que a la mañana siguiente me despertó mi mujer acariciándome ligeramente mi pene, algo que no había pasado desde hacía algún tiempo… Me sentí emocionado, pero esto es un relato para otro día.

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