La primera orgía de mi vida…

La primera orgía de mi vida…

 

Llevaba tiempo saliendo con mi pareja, se llamaba Manuel. Los dos éramos de Barcelona y la cosa nos iba bastante bien, solo que en el tema del sexo, yo tenía la sensación de que nos estábamos quedando un poquito estancados, la pasión iba perdiendo su fuerza por el desgaste del tiempo.

Cuando me quedaba sola, empecé a sentir la necesidad de ver vídeos porno por Internet; la necesidad de masturbarme en esos momentos iba en aumento. Poco a poco me fui aficionando a ver vídeos de sexo en grupo, era algo que me ponía a mil…¡¡nunca lo hubiera imaginado!!  Sé que la imaginación es el arma sexual más potente e imaginarme en una orgía me excitaba cantidad.

Un día mi pareja, Manuel, me dijo que se había enterado de lo que veía cuando estaba sola por Internet. Me quedé petrificada, pensé que todo se acabaría en ese momento…pero no. Para mi sorpresa, Manuel me expresó su satisfacción con la idea de compartir sexo con otras personas, siempre que él estuviese junto a mí y lo compartiésemos juntos. Me quedé perpleja y también me sentí aliviada, ya que algunas veces me sentía mal cuando veía ese tipo de cosas. Pero la reacción de Manuel fue un regalo para mí, esto nos podía permitir el crecer como pareja.  Creo que si el amor es mutuo, unido a la sinceridad, ninguna pareja debe ponerse límites en el campo sexual, siempre y cuando todo sea consensuado, y una orgía puede ser algo que hay que experimentar al menos una vez en la vida; en mi opinión por lo menos.

Manuel, que es bastante decidido, me comentó que unos amigos iban a organizar una fiesta para Nochevieja a la que iba gente bastante liberal, y que si había buen feeling entre los asistentes, podíamos tener la oportunidad de vivir sexo en grupo. No lo dudé ni un momento, le dije que sí asistiríamos.

Por fín llegó el gran día. Me empecé a vestir, no quería ir ni demasiado atrevida, insinuante, ni quería ir demasiado discreta y pasar totalmente desapercibida. Finalmente acerté con un vestido negro bastante glamuroso  y ajustado para la ocasión. Lo acompañé con unas maravillosas medias con liguero y unos altísimos zapatos de tacón. Manuel me miró con cara de satisfacción al verme; hacía tiempo que no me miraba con esa cara de lujuria.

Llegamos a la fiesta y nos abrió una pareja un poco madurita para nosotros, pero bastante atractivos para la edad que tenían. Él me plantó dos besos bastante insinuantes y agarró mi cintura de forma atrevida pero sin llegar a tocar mi trasero. Mmm… Eso me excitó bastante. La mujer me cogió de la mano y empezó a presentarme a la gente que estaba en la sala. Yo de forma inconsciente iba pensando con quién me gustaría hacer una orgía.

Todo parecía normal, buenas conversaciones y momentos divertidos. Los chicos y chicas que estaba conociendo eran muy majos y agradables y me hacían sentir cómoda, aunque no parecía que la cosa pudiese acabar en sexo en grupo u orgía.

Al cabo de un rato eché en falta a Manuel, lo había perdido de vista, así que pregunté por él a una de las anfitrionas de la fiesta. Ella me sonrió y me llevó a la parte de arriba de la casa; abrió una puerta y le ví follando de una forma espectacular con dos jóvenes muy atractivas. Buff… no sabía qué hacer y me quedé petrificada. Manuel ya estaba practicando sexo en grupo, menuda orgía se estaba montando con aquellas dos mujeres.

En ese momento, noté como alguien se me acercaba por detrás y me susurraba al oído: “Tranquila, aquí disfrutamos todos”. Cuando me di la vuelta ví a un chico joven apuesto y atractivo, no tenía más de 30 años. Me puso una venda en los ojos y me llevó de la mano. Estaba nerviosa, parecía ser que la orgía con la que tanto había soñado se ponía en marcha.

Me quitó la ropa y me dejó totalmente desnuda, sólo con mi liguero y los zapatos de tacón. Estaba excitadísima pero con un poco de miedo y muy nerviosa, entonces sentí que entraban dos personas más en la sala. Yo estaba de pie y al cabo de unos segundos, oí una voz muy varonil  que me dijo: “Manuel nos ha comentado que eres una guarra, y que te encanta fantasear con sexo en grupo y hacer una orgía. Habrá que darte tu merecido por ser una chica tan mala” . Bufff… esas palabras me asustaron aún más, pero me pusieron a tope en un momento. Entonces, como bien había imaginado, todo empezó…

Alguien comenzó a besar mi trasero, empezaba a explorar con su lengua el agujerito de mi culo. Nunca había hecho sexo anal y quizás eso me podía doler, pero estaba tan cachonda que decidí dejarme llevar por el momento que estaba viviendo. Me introdujeron el dedo y eso me volvió loca.

Cuando creía que el juego por detrás era el plato fuerte, otra persona empezó a chuparme los pechos, a mordisquearme los pezones y otro más mi clítoris, era una auténtica locura, mientras me susurraban al oído cosas muy fuertes y guarras. Estaba totalmente desatada y decidieron quitarme la venda que llevaba. Cuando abrí los ojos medio aturdida, pude ver la cara de los tres chicos con los que estaba compartiendo aquella maravillosa orgía. Me sentía una auténtica diosa del placer.

Me corrí enseguida y sin tiempo para recuperarmeuno de los chicos empezó a penetrarme por detrás, mientras azotaba mi trasero. Mmm.. Totalmente entregada al sexo en grupo, a medida que mis gritos se hacían más escandalosos, más gente entraba en la habitación a ver la escena de la orgía, entre ellos mi pareja Manuel. Eso aún me gustó más.

Otro de los chicos empezó a follarme, mientras el otro metía su polla en mi boca, tenía todos los agujeros ocupados; era una sensación indescriptible. Creo que me corrí dos veces más, en una de ellas Manuel se acercó y me dio un beso muy romántico, aunque se retiró en seguida para que los tres jóvenes continuaran jugando conmigo. Me pareció una fiesta increíble.

Me puse a 100 cuando dos de los chicos se pusieron de rodillas, uno chupando y besando mi clítoris y el otro mi culito, mientras el otro me miraba fijamente y se iba masturbando. Parecía una orgía filmada en una auténtica película porno. Fue genial, nos corrimos casi a la vez, y otra vez sin tiempo para el descanso, uno me cogió en volandas para follarme. Yo gritaba como una loca, mientras otro introducía unas bolas chicas por mi ano, creía que perdía el control y no podía controlar mi esfínter. Por si no fuera poco, el tercero azotaba mi espalda con un látigo de forma muy suave pero que  aumentaba la intensidad a medida que me acercaba al orgasmo. Fue increíble, cuando todo terminó estaba radiante, dicen que el buen sexo en grupo sienta muy bien, y sin duda es verdad.

Acabé con cara de felicidad. De hecho, no fue el único polvo salvaje que eché esa noche, la fiesta se prolongó durante unas cuantas horas. Probé de todo aquella noche, sexo con mujeres, actué de mujer dominante, también de mujer sumisa… en fin, todas esas fantasías que había visto en vídeos porno que se hacen en sexo en grupo y que al final se habían convertido en una orgía real para mí.

Manuel y yo habíamos compartido la experiencia más excitante de nuestras vidas. Le cogimos el gusto a todo aquello y ya no dejamos de practicarlo. Hoy en día seguimos haciéndolo y nos va genial. Supone una ráfaga de aire fresco en nuestra relación.

 

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