Lluvia dorada con una escort

Lluvia dorada con una escort

Esta es la ultima parte de mi serie de relatos eróticos de aquella noche fiesta con una escort de sevilla y esa gloriosa corrida con la más fogosa de las escorts sevilla, esta vez les contaré mi experiencia con mi primera lluvia dorada.

Aquella mujer era increíble, era insaciable como aquella escorts mallorca que conocí una vez y eso me ponía aun más caliente quería darle de mi polla como si de comida se tratase, yo estaba sobre la cama, ella ya había tomado el control de la situación. La joven escort  se masajeaba las tetas mientras montaba mi polla, poco a poco comenzó aumentando el ritmo. Yo aun no estaba listo para correrme de nuevo, pero al cabo de unos minutos le avisé que se quitara que me iba a correr, que quería correrme en su cara, eso me excita.

Ella no me hizo casó y me corrí dentro de su coño, sentía como mi semen resbalaba ahí dentro, ella continuo, y continuo hasta que logro tener su orgasmo. Finalmente la chica se tumbo sobre mi, ya exhausta y extasiada al mismo tiempo y comenzó a besarme.

Ella comenzó a decirme que debía limpiar todo el desastre que había dejado, que debía ser un buen chico. Así que se levanto y puso todo su coño en mi cara para que le lamiera el coño y limpiara toda mi corrida. Comencé a chupar su coño, todo el semen cayó sobre mi boca, notando como ella apropósito   hacia lo posible para expulsar hasta la última gota.

Lluvia dorada con una escort - Escort en Escorts2000

Sus palabras y gemidos de placer me excitaban. Tenía el coño muy lubricado, por sus flujos y por el propio semen, ella gemía, se notaba que disfrutaba conmigo, se tumbo y comenzó a lamer mi polla para limpiarla.

La chica comenzó a tocarse su culo, comenzó con un dedo y luego introdujo el otro, ella me pidió que le comiera el culo que le encantaba, yo lo hice. Comencé a pasear mi lengua por sus nalgas hasta acercarme hasta su culo, el sabor era raro pero me dejé llevar por el momento y comencé a disfrutar de cada centímetro del enorme culo de la escort. La escort joven me pregunto si quería follarle el culo, yo sólo le dije “Sí, me muero de ganas por metertela toda”

Se puso a cuatro patas y comencé a follarle el culo una y otra vez, cada vez más y más fuerte aquella mujer era impresionante, tenia su culito dilatado y pedía más y más era una de las escorts sevilla más insaciables.

De repente me entraron ganas de mear así que le dije que hiciéramos una pausa, que iba un momento al baño. Ella no me dejo, me dijo que continuara que no le importaba y que quería que la embistiera con todas mis fuerzas, ella continuo insistiendo.

Ya no podía contenerme, le dije que me mearía encima de ella. Que si quería una lluvia dorada sobre ella? Parecía como si el asunto de la lluvia dorada no le importase pues la chica solo decía “Sigue, sigue… No pares por favor”. A ella no parecía importarle nada en ese momento así que le dije que si estaba lista para que que yo dejase caer una lluvia dorada sobre ella, una descarga de orina como ninguna otra, a este punto yo solo pensaba en mearme dentro de su culo y quizás guardar un poco mas para dejar caer la lluvia dorada, ese liquido caliente sobre su cara, sus ojos y su boca.

La escorts sevilla se bajó de la cama como si nada y se puso en cuatro patas, lista para recibirlo todo. Eso me calentó muchísimo más, aproveche mi calentura durante unos minutos para seguir follandole el culo, pero mis ganas de orinar  impedían que me corriera.

Me relaje un poco y justo cuando estaba a punto metí mi pene en su culo y comencé a dejar caer toda mi orina ahí dentro, luego saque mi polla de su culo y  comencé a dejar caer la lluvia dorada por todo su cuerpo, eran chorros y chorros de por todas partes, ella lo disfrutaba, abría la boca y se tocaba las tetas diciéndome “Quiero más, esta calientica…”. Yo no podía creer lo excitado que estaba, esto era algo que nunca antes había hecho con alguien, ni siquiera con mi esposa o con otras escorts sevilla.

Finalmente la voltee y sin decirle nada le di un profundo beso, no me importó la lluvia dorada en su cara ni en su boca, estaba demasiado excitado para preocuparme por eso.

Le dije que era una mujer impresionante y que no había tenido una experiencia como esta nunca antes, me gustaba lo guarra y perversa que era, ella me preguntó si me había gustado, le dije que sí y su cara cambio completamente me miró fijamente con una sonrisa de oreja a oreja y dijo: “Yo también tengo ganas de orinar, arrodíllate.” Sé puso frente a mi y me orinó, recibí una lluvia dorada, no fue asqueroso… fue placentero, notaba como el liquido caliente recorría mi cara y mis labios, ahí fue cuando decidí abrir la boca y tragarme toda la lluvia dorada que ella descargaba para mi.

Después de haber pasado un momento tan intenso nos fuimos a limpiar y le pregunté si le gustaría quedar otro día, ella toco mis labios con sus dedos y me dijo: “Calla, mañana será otro día…”

 

Sin Comentarios... ¡Escribe Uno!

Sé el primero en unirte a esta conversación.

¡Danos Tu Opinión!

  • (No será publicado)