Matrimonio, sexo y respeto

Matrimonio, sexo y respeto.

Todo empezó aproximadamente en los años 80. Somos un matrimonio que nos conocemos desde que éramos pequeños. Estudiábamos en el mismo colegio en Barcelona, pero en diferente curso. Nunca nos tuvimos atracción hasta llegar a la adolescencia, sobre 1995.  Comenzamos a salir juntos y  años más tarde contrajimos matrimonio. Somos muy felices y nuestro secreto se basa en la sinceridad. Yo como hombre me siento orgulloso de la persona que me rodea, me cuida y me mima. No me falta de nada al lado de la mujer más especial que jamás he conocido.

Por ley, todos los hombres nos quejamos de no mantener relaciones sexuales, por lo menos dentro de nuestro hogar, con nuestras mujeres. Aparentemente,  todas las mujeres, sienten molestias corporales a la hora de atender a sus parejas o eso es lo que los hombres queremos hacer ver a todo nuestro entorno. No se si es cierto o no, puede ser. Lo mismo que también puede ser, que no les demos el cariño, amor, comprensión y respeto que nuestra mujeres se merecen.

En mi caso, eso no existe. Creo yo, que es lo que nos da fuerza para seguir como el primer día. Nosotros tenemos sexo todos lo días, y no una sola vez. Cada mañana al despertar, el primer abrazo que siento de mi mujer o siente ella mio, enciende la chispa que nos inicia en el acto sexual. Al medio día al llegar del trabajo, nos  encanta tener sexo en la cocina, entre los fuegos y la comida que muchas veces usamos como juego erótico. Que decir del  atardecer, llegar cansado a casa y sentir un abrazo revitalizador de mi esposa, con unas caricias entre mis hombros mientras comentamos el día. Pues puedo decir que acaba en sexo. Me encanta hacerle sentir bien, realizarle masajes relajantes por su precioso cuerpo, desearla y hacerle pensar y creer lo que es… una princesa. Mi función en el matrimonio es igual que el de ella, hacerla feliz, darle todo el cariño, mimos y compresión que se merece, a la vez que escucharle y acompañarle en todos sus contratiempos. Ella me entrega lo mismo que yo a ella o quizás más, y eso es lo que nos mantiene a flor de piel. Todo esto es lo que nos hace ser adictos al sexo, adictos y dependientes el uno del otro. Fantaseamos con escorts, otras chicas, tríos, intercambio de parejas, chicos, travestis, acompañantes y muchas otras cosas más, aunque a día de hoy sólo hayan sido fantasías. Nos queda rato de sexo mutuo, antes de nuevas experiencias con terceras personas. Eso sí, si llega ese día, la escorts, travesti, chico que nos satisfaga, lo hará a los dos juntos.

Si lees este articulo, piensa en lo que le das a tu mujer, lo que le puedes dar, lo que le deberías dar, lo que se merece. CUIDA A TU MUJER, respétala y hazla reír.

Sin Comentarios... ¡Escribe Uno!

Sé el primero en unirte a esta conversación.

¡Danos Tu Opinión!

  • (No será publicado)