Mi cuñado y Yó

Mi cuñado y Yó

Mi nombre es Natalia . Acababa de cumplir treinta y dos años, por lo que decidimos Luis, mi pareja, y yo, mudarnos a  un piso a vivir por primera vez. Para compartir gastos, yo le dije a una amiga y mi novio Luis a su hermano pequeño, para que vendrían a vivir con nosotros.

La primera vez que vino mi cuñado, me quedé gratamente sorprendida; el chico tenías 23 años y era muy mono, tenía un cuerpo espectacular. Sentí un enorme cosquilleo cuando me lo presentó mi pareja. Recuerdo que llevaba unos vaqueros ajustados que le hacían un bonito trasero,  se notaba que era un tío que trabajaba su cuerpo en el gimnasio.

 Poco a poco fuimos ganando confianza entre ambos y muchas veces le observaba como buscaba en páginas de contactos por internet, como esta en la que escribo, escorts 2000; yo pensaba que un chico así no necesitaba navegar por la red para encontrar alguien sugerente.

Un día estábamos los dos solos, así que decidí que era el momento de provocar a mi cuñado y ver sus límites hasta donde llegaban. Yo soy una chica muy atractiva y sexy y más cuando me lo propongo, como fue en este caso. Me puse un pantalón ceñido que marcaba toda mi silueta, acompañado de unos  zapatos con tacón no muy elevados, pero que sí estilizaban más mi cuerpo, y una camisa de botones donde mi escote asomaba. Mi intención no era liarme con él, sino seducirlo y sentir que él me deseaba, que cuando mirase páginas de chicas como escorts 2000 se acordara de mi, o cuando tenía relaciones sexuales con mi pareja y él nos escuchase, se  masturbara acordándose de este momento que yo le había provocado.

Fui donde estaba él, me senté a su lado y empecé a hablar con él. Se sentía un poco tenso y no era capaz de seguir con fluidez la conversación que le planteaba, enseguida me cambiaba de tema. Le miré a los ojos fijamente provocándole con una mirada felina y le pregunté: “¿hay algo que no te guste de mi?”,  él contestó, “que va, eres una mujer preciosa, pero eres la novia de mi hermano”. Me reí bastante y le dije “bueno ya que vamos a ser familia, sería ideal que nos conociéramos un poco más, ¿no crees?” Y lo besé. La temperatura de los dos subió y a mí se me escapó de las manos el planteamiento inicial, que era provocarlo si llegar a más; pero no pudo ser, empezó a besar mi cuello mientras cogía fuertemente mis pechos. Comencé a masturbarle y en un momento dado, me puse de pié y le ofrecí mi coño bien húmedo para saciar su sed. Él, como buen perrito lamedor, lo empezó a chupar de una forma increíble. ¡Qué bien lo hacía el muy puñetero! No quería que parara, me estaba volviendo totalmente loca.

En seguida llegué al orgasmo, por lo que había que premiar a tan esmerado chico, así que me dispuse a comerle el miembro hasta el fondo, arriba, abajo y hasta dentro. Se corrió enseguida, menudo tronco tan tieso tenía..Y me comí todo su jugo saladito, ¡fue algo extraordinario! Mi cuñado estaba totalmente entregado a mi pies.

Los dos estábamos bastante excitados, por lo que me puso a cuatro patas para darme unas buenas acometidas. Esa cosa tan descomunal me estaba haciendo ser más guarra que nunca. Su pene entraba y salía totalmente de mi vagina. La sensación era mágica y no tardamos en volver a corrernos casi al mismo instante.

Esta fue mi primera experiencia con mi cuñado, seguimos teniendo encuentros esporádicos y siempre tienen un componente desenfrenado y muy divertido. La familia es algo que hay que conservar y cuidar…

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