Mi Suegra

Mi Suegra

Me llamo Jose, tengo 22 años años y soy de Madrid. Estudio en la universidad Madrileña Rey Juan Carlos donde conocí  a la que hasta ahora es mi pareja. Ella es de Barcelona y por motivos de cambio de aires se inscribió en esta universidad madrileña donde yo la conocí. Llevamos dos años y medio aproximados de relación y hace un tiempo lo hicimos oficial entre nuestras familias. Mis padres son muy tradicionales y los suyos separados, nada que ver con  los míos. Una vez al mes mi pareja, que se llama Rebeca, Rebe para los más cercanos, viaja a Barcelona para ver a su madre sobre todo, visitando de vez en cuando a su padre también. Yo al principio no la acompañaba, pero ahora voy siempre que puedo. Rebeca es hija única y se ha criado con sus abuelos dada la temprana edad con la que la tubo su madre y la pronta separación de sus padres. Rebeca, tiene 20 años y su madre 36.

Hace seis meses, en uno de los viajes que hicimos a Barcelona,  salimos a cenar los tres, madre hija y yo, como otras muchas veces. La cena y el momento nos llevaron a dar una vuelta y tomar una copas en una sala de baile, donde lo pasamos genial. Después de una copas, el vino de la cena y varios chupitos que nos echamos brindando por el momento, todos nos encontrábamos un pelín demasiado contentos. Después de bailar con mi suegra me fui al servicio. Al salir de él, mi suegra estaba fuera haciendo como que esperaba su turno para entrar al servicio de mujeres, cuando sin mediar palabra me  besó con mucha hambre y pasión. Yo me separé cosa de varios segundos de ella mirándole a los ojos fijamente, cuando volví a besarle con mucha fuerza y excitación. Después de varios segundos besándola, me separé y sin articular palabra, salí a la sala de baile como si nada hubiera pasado. A los pocos minutos lo hizo ella dirigiéndose a la barra del bar donde volvió a sacar otros tres chupitos. Rebeca estaba cansada e intentó impedirlo, pero fue inútil. Rebe se encontraba bastante perjudicada por el alcohol y ese último trago podía ser el que la rematase, y así sucedió. Volvimos a casa y mi pareja se metió en su cama y en cosa de pocos segundos roncaba como nunca le había oído. Entonces, mi suegra me agarró de la mano y me llevó a su dormitorio, donde estuvimos follando una y otra vez. Me mató. era  insaciable. Nunca había tenido yo sexo de tal calidad y la verdad es que disfruté como nunca lo había hecho. La experiencia es un grado, lo puedo asegurar.

Seis meses más tarde, sueño cada día con ir a Barcelona otra vez, aunque no hemos vuelto a tener sexo mi suegra y yo, las veces que he estado allí. Hoy no se si estoy enamorado de mi pareja Rebeca o de su madre, mi suegra, pero sueño más en ver a la madre que a Rebeca.

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