Recomendaciones para contratar a una escorts

Recomendaciones para contratar a una escorts

Las mujeres y hombres dedicad@s a satisfacer deseos eróticos o sexuales han existido desde tiempos ancestrales. El carácter sagrado con el que en muchas culturas se concibió su existencia prácticamente ha desaparecido. De miembros respetables y diosas vivientes se han visto reducidas a personajes incluso peyorativos. No obstante, la demanda por el encuentro con sus ‘poderes’ sigue vigente. La compra de favores sexuales se ha modernizado, más requiere de ciertas estrategias, cuidados y responsabilidades para que la experiencia cumpla su objetivo sin riesgos. Bailarinas exóticas, escorts, ‘cortesanas’ , masajistas, etc.  y más vale tenerlos en cuenta a estas hoy en día.

El éxito de los antros eróticos, más conocidos como  clubs, radica en gran parte en esta celebración de masculinidad y fantasía erótica colectiva, aunque también va evolucionando. Hay para todos los gustos y bolsillos, su fin primario es un espectáculo de diferentes modalidades de striptease y baile. Es quizás el más común de los servicios. Ya sea en despedidas de solteros o solteras, hasta en negociaciones laborales, el club, es ‘el sitio’; visitado incluso desde la minoría de edad. No obstante, hay innumerables historias trágicas sucedidas o preconcebidas desde ahí.
1.    Elección. Evita lugares sobre carreteras, poblados pequeños o zonas rojas. El que estés por ejemplo de viaje con amigos y  urja ‘ver viejas’, te puede llevar a dichos Clubs. El ambiente suele ser más rudo. Es muy local por lo que la clientela es conocida, tienen a sus favoritas y los ‘forasteros’ no siempre son bien recibidos. Además al estar en zonas despobladas se amplían las posibilidades de atracos. Los situados en zonas rojas –obvio- son visitados por hombres cuyas actividades no son precisamente legales, es más probable el tráfico de drogas, las redadas y otras actividades que pueden traerte serios problemas. Elige clubes en zonas que percibas como seguras, en avenidas principales y concurridas.

2.    Mídete en los tragos. Las bailarinas mientras no ejecutan sus artes en la pista, poles o regaderas, están ‘entrenadas’ para hacerte beber tanto como puedas (o soporte tu tarjeta de crédito). ‘Fichar’ es una de las principales actividades. Este concepto nació en los cabarets de los años 40 y 50, donde a las mujeres, antes llamadas ‘pastillas’, se les entregaban fichas o boletos que intercambiaban por sentarse con los caballeros y al paso de la plática cachonda o el baile los incitaban a consumir, recibiendo una comisión por ello. Es fácil caer en la trampa.

3.    El mito del sexo ‘prohibido’. Dependerá del lugar y de la bailarina. Los ‘privados’ son una derivación de los cuartos de casas de citas o lupanares donde se pueden solicitar favores especiales. Por lo regular son salas pequeñas divididas por cortinas. El costo es mucho mayor que el de un baile en tu mesa. Puedes negociar con la bailarina si éste incluirá sexo oral, desnudo total, estimulación manual o hasta penetración; o simplemente Lapdance (ella baila desnuda o semidesnuda en tu regazo). En el caso de recibir sexo oral, el riesgo mayor está en el herpes tipo 1 o bucal, éste traspasa la porosidad del látex. De igual modo el condón no protege contra el VPH (papiloma) si tuvieras contacto coital.

Y para los que lo buscan en pareja

Muchos, como parte de una ‘travesura’ juntos de celebración de San Valentín se lanzan a estos lugares en pareja. También hay medidas precautorias obvias.

Visitar juntos un club con espectáculos eróticos o un table puede ser una gran herramienta para darle creatividad a sus dinámicas sexuales. Dependerá mucho de la apertura que ella muestre. Algunas bailarinas inclusive tienen diseñadas sesiones en privados para parejas heterosexuales. El imaginario se activa, el ambiente ‘de testosterona’ y de deseo que se respira puede encenderlos a mil, con sólo observar juntos. Además de percibirlo como una ‘travesura’ de la que son cómplices. Muchas mujeres suelen excitarse al observar a otras exhibiendo su sensualidad (sin que esto comprometa su orientación sexual). La pasión se contagia. Llegarán a casa listos para una sesión de antología.

Tip imperativo
•    Elijan un sitio de prestigio donde haya seguridad suficiente y no tengas que preocuparte porque incomoden a tu mujer. Obvio, no la lleves al congal un barrio peligroso.
•    Ella debe ir ‘programada’ a vivir una experiencia sui géneris. Si sus celos pueden activarse, ofenderse o comenzar a indagar sobre lo que haces cuando vas solo, mejor quédense en casa a ver una película.
•    Si crees poder proponérselo puntualiza que tu placer será el suyo; que deseas que viva un hecho excitante. Es una idea ‘para ella’.

Escorts
El negocio de las acompañantes o escoltas pueden llegar a significar imperios. No tienen un origen claro pero la contratación de mujeres atractivas a modo de ‘accesorio’ social para eventos, pudiera haber surgido desde el siglo XVIII, cuando las famosas madames ponían a sus ‘pupilas’ en manos de hombres poderosos para ‘hacerlas de mundo’. Los favores sexuales subsecuentes eran obvios. En los últimos años el internet ha revolucionado el negocio, permitiendo a millones de mujeres –que suelen tener otras actividades profesionales o ser ‘hijas de familia’-

1. Contrata en sitios web o a través de servicios recomendados por gente en la que confíes. Muchos de los anuncios resultan ser fiascos, falsos, redes de secuestradores, o de chantaje. Escorts2000 es una buena elección.
2.    Pacta el lugar –de preferencia un sitio que conozcas- y siempre avisa a alguien de confianza donde estarás. Paga en efectivo. Desconfía de los negocios que te solicitan un cargo a tu tarjeta para reservar.
3.    Si en el sitio puedes elegir con base en una fotografía, exige que la chica que llegue sea al menos lo más parecida en cuanto a talla anunciada y rasgos particulares ya que en la mayoría de los sites no muestran la cara de manera franca. Si llamas a la chica directamente (muchas anuncian sus teléfonos en las páginas), acuerda precio, la finalidad del encuentro, la duración de la cita  y pregunta todas las dudas que surjan, finalmente estás adquiriendo un servicio, eres cliente y tienes derecho a la seguridad de tu compra.

Válido para quien quiera darse ese regalo, pero con precauciones y seguridad.

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