Sexo con un montañero en la naturaleza

Sexo con un montañero en la naturaleza

Me encontraba estresada y me paso lo mejor que me podía pasar,  sexo con un montañero en la naturaleza. Me llamo Yolanda de 38 años natural de Pamplona, Navarra. Había tenido una dura semana, los problemas se me multiplicaban o eso me parecia a mi. Mi pareja me había dejado hace dos semanas y no lo estaba encarando bien. El sábado salí de fiesta en San Fermin txiki por Pamplona. Pese a que mis amigas lo intentaron, no conseguí pasarlo bien y me retiré enseguida.

Ayer domingo desperté temprano y coji en coche sin rumbo. No tenía destino y sin darme cuenta me presenté en Huesca. De Huesca me acerque a las Peñas de  Riglos donde aparque y comencé andar. Me quedé sorprendida al llegar a los mallos y ver aquellas paredes de piedra interminables. Me senté a unos 200 metros de una de las paredes, observando su verticalidad y pensando en ella.

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Después de descansar y pensar un rato, me acerque hasta la misma pared. Quería mirar hacia arriba y sentir lo que somos al lado de la naturaleza. Cuando me encontraba bajo la sombra de tal volumen de piedra, apareció un chico que iba a escalar. Se plantó al lado mía y se cambió de ropa delante  mía como si yo no estuviera. Nos habíamos saludado y él comenzó a escalar sin coger altura. Subía un par de metros y se dedicaba a desplazarse lateralmente, bajar y volver a subir sin tocar suelo. No se había atado, así que imagine que sin cuerdas no titaria para arriba.

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Pese a no se muy espectacular lo que hacía, o eso me parecio a mi, no tenia nada mejor que hacer que ver a ese chico escalar. Cuando se canso, bajo donde estaba yo y le comencé hablar. Era tímido, pero se presentó, se llamaba Sergio. Me dijo si me gustaba la escalada y le dije que nunca la había practicado. Me invitó a enseñarme un poco y a compartir con él la pared. Le hice caso, y mi temple cambio. La dificultad, las risas y la buena atmósfera que compartió conmigo me hicieron olvidar mi malestar. Comencé a escalar, me encontraba pegada a la pared como una lagartija, cuando resbale y el me sujeto con sus dos manos en mi culo. Se me saltó la risa y le dije de bajar.

Con los pies en el suelo, sacó un bocadillo de su mochila. Me dijo si tenía algo para comer y le dije que no. Partió su bocadillo por la mitad y me lo ofreció. Me encontraba muy agusto, era simpático, agradable y se le veía muy buena gente. Poco hablador, pero para eso, yo, Yolanda soy la numero uno. jejeje. Le acepte la mitad que me ofreció y nos sentamos a comer. Estaba en una nube, no entendía como Sergio me había hecho olvidar por el momento, todo sobre lo que tenía que meditar en tan poco tiempo. Comencé a mirarle de otra manera, esta vez con deseo, con ganas de hacerle ver que tenía algo que agradecer, sin saber bien porqué.

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No tardó mucho en darse cuenta y hacer lo que yo deseaba en esos momentos.  Se acercó a mí y me besó tímidamente. Pese a su timidez, yo sabía lo que quería en esos momentos, convirtiendo ese timido beso en el principio de una velada inesperada. Nunca había tenido sexo en la montaña y en esos instantes era en lo único que pensaba. Tenía su morbo, tener sexo con un montañero en la naturaleza y así lo provoque. Los besos ocupaban mi boca, pero mis manos lo fueron desnudando poco a poco hasta dejarlo como vino al mundo. Comencé hacerle un oral, que pronto lo deje para introducir su pene en mi. Quería sentirlo, deseaba ser follada a la sombra de aquella roca interminable, quería tener sexo con un montañero en la naturaleza, Sergio un desconocido que me ha hecho replantearme mi modo de vivir.

Follamos varias veces a lo largo de la tarde, pero con la puesta de sol al caer, recojimos las cosas y marchamos hacia los coches. Fue casualidad, pero Sergio había aparcado su corsa junto a mi golf blanco. Le pedi, el numero de telefono y con un lindo beso, dimos por concluido este día tan pasional.

Espero volverlo a ver, pero si no es así, creo que mis visitas a la naturaleza se van a frecuentar. No todos los días una, cumple una de esas fantasías raras y tiene sexo con un montañero en la naturaleza. Besos Yolanda

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